Hace años,
quizás décadas, que el género acción no presentaba un trabajo tan completo y
renovador como la obra de George Miller, Mad Max: Fury Road. Por ahí había
pantallazos interesantes como Taken de Pierre Morel (la primera) o A History of
Violence de David Cronenberg, pero ésta última es más bien un thriller con recursos
de western que una película de acción. Porque acción habla de la velocidad, del
ritmo frenético, de un héroe imbatible y en éste caso de una heroína que el
cine estaba pidiendo a gritos.
Mad Max maneja
su tiempo de manera impecable, la película arranca con una persecución, y no se
detiene sin una buena razón. Existen pausas en medio de la corrida que conduce todo
el hilo narrativo, pero están puestas de manera tan orgánica en la historia que
no solo sirven para conducir la historia sino además para darle un respiro al
espectador.
En una época
en la que estamos tan mal acostumbrados a personajes que hablan mofándose, o jactándose
en medio de cualquier pelea la mitad del tiempo, y están explicando a la
audiencia lo que están haciendo el tiempo restante, la película posee una trama
tan sencilla que ni siquiera demanda demasiado dialogo. La simpleza de la
historia se pone en manifiesto constantemente. La sobriedad emocional es
natural al mundo de los protagonistas; se siente en perfecta armonía con el
trasfondo sonoro de la película, y el mundo que los rodea.
La simpleza
se manifiesta también en los personajes, no porque sean poco profundos sino
porque su profundidad queda expuesta en sus acciones en vez de en diálogos
innecesariamente explicativos o fáciles escenas de flashback. Todo lo que
necesitamos de Max, Furiosa, Nux o el villano Inmortan Joe está ahí. Al mismo
tiempo la cinta nos entrega ciertas pistas para que conozcamos un poco más de
ellos, como los cortos diálogos entre el Inmortan y sus lugartenientes quienes
parecen estar cerca de alzarse en motín aunque nunca llegan a esto, o la exacerbación
que demuestra el fanatismo pseudo-religioso de la raza de guerreros de la que
forma parte Nux.
Max y
Furiosa comparten la pantalla de igual a igual. Se ha llegado a hablar de que
es una película feminista. No comparto el criterio, creo que no es una película
estúpidamente machista (algo a lo que Hollywood nos tiene acostumbrados) ya que
pone a los géneros en condiciones de igual, sin limitaciones o condicionamientos.
La actuación de Charile Theron es increible, y Tom Hardy no se queda atrás.
Importante de sus actuaciones es que nos presentan personajes muy vulnerables,
no tanto en lo emocional sino en lo físico. Tememos genuinamente por el
bienestar de los protagonistas, y simpatizamos completamente con su causa.
Miller se
acuerda que el cine es un espectáculo tan visual como sonoro, y lo demuestra
con una banda de sonido que va en tono a todo el metal de las carrocerías que
acompañan a los persecutores, música que además hace parte del mismo mundo. Música
que acompaña la estética y el ritmo, y se pone en evidencia sin eclipsar el excelente
audio.
Gráficamente
nos encontramos ante cine arte. Desde los diseños cadavéricos hasta la coreografía
circense en secuencias de acción inventivas y continuamente renovadoras. De
nuevo, la acción es continua pero no cansa porque cada vez se produce de manera
diferente. Sostener dos horas de metraje bajo la única de premisa de
"persecución por el desierto" es más que un logro, es un ejercicio de
creatividad. Igual la fotografía en ese paisaje desértico deja ver imágenes
impresionantes con un color muy nítido lo que lo vuelve más real. Recuerdo
mientras veía la película que más de una vez pensé "qué bueno sería tener
un cuadro de ésta imagen".
Además de
ser nítida la imagen es precisa, es firme, se sostiene y bien. No hay
movimientos innecesarios como que estuvieses viendo la película durante un
terremoto, o movimientos de cámara inverosímiles (e innecesarios) como un paneo
a través del motor o cosas así que no tienen más sentido que tirar presupuesto
en efectos especiales. Todo está ahí. Todo se entiende y se disfruta. Los
planos se toman su tiempo, así la acción no solo se comprende, sino que además
se siente real. Vemos a los personajes moverse, caer, golpear y reaccionar todo
en una sola toma, y esa continuidad es orgánica. El corte, eso es lo
artificial.
Mad Max:
Fury Road es la película de acción que el cine estaba esperando y necesitaba para mostrarle el camino. Una película que rompió las estructuras de un género que
viene desgastadisimo y que demuestra que acción y arte no son necesariamente ajenas la una a la otra.



No hay comentarios:
Publicar un comentario