miércoles, 17 de junio de 2015

Así que, ¿qué nos dejó la presentación de Nintendo en la E3 2015?



Antes que nada quiero aclarar que ésta opinión es enteramente en torno a la Wii U.
 
Esto va a estar difícil.

El problema de Nintendo se puede focalizar en la presentación, pero esto en realidad viene hace rato, y es la crónica de un fracaso anunciado.

Hace ya varios meses, quizás el año pasado no recuerdo bien, se filtró la noticia de que Nintendo estaba trabajando en una nueva consola. Este rumor, más allá de probarse luego como cierto, tenía además la validez de un estamento obvio por ingenuo. O sea, por supuesto que Nintendo está trabajando en una nueva consola. Todas las empresas lo están. ¿O acaso creen que los departamentos de R&D de MS y Sony se fueron a dormir tras haber desarrollado la PS4 y la XBOne? No. Apenas terminaron de sacar esas máquinas y ya estaban pensando que pelotudeces meterles a la PS5 y la… XBTwo? Igual, la idea es que es algo que por supuesto que va a suceder. Al margen del problema que esto causó, que la gente se deje alarmar por la manipulación de los medios “la Wii U está muerta. Nintendo prepara la próxima consola” era lo que los titulares más o menos daban entender, la situación se agravó cuando los ejecutivos de la Gran N reconocieron que de hecho en un futuro iban a anunciar la Nintendo NX, o DX, o como se llame. Ese fue el proverbial clavo en el cajón de la Wii U, que ya venía luchando con la pésima publicidad por sus bajas ventas. Para empeorar las cosas por esas fechas se anunció que el nuevo Zelda, al que los nintenderos esperábamos como a la segunda llegada del mesías, se iba a retrasar para el 2016.
  
A partir de ahí la situación cayó en un estado de incertidumbre total en torno a la Wii U. Las opiniones y las suposiciones volaban por todos lados. Que el Zelda se retrasó por que lo cancelaron. Que no lo cancelaron sino que va a salir para la consola nueva. Que no, que va a salir para la Wii U y la nueva como pasó con Twilight Princess, y así. Al final, los optimistas le seguían haciendo el aguante a la consola, los detractores ya la estaban enterrando, y los escépticos esperábamos que la E3 arrojase un rayo de esperanza.

En el medio salió el Splatoon, y les voló la cabeza a todos. Creo que ni en Nintendo se esperaban que el juego alcance la repercusión en ventas que logró. Merecida por cierto. Pero lo que vendió fue el juego, no mucho más consolas. Las ventas incrementaron algo, pero igual ya era tarde.

Y era tarde porque, acuérdense de la presentación de Nintendo en la E3 del año pasado, cuando la empresa se jugó, arrojó todas las fichas y dijo “con ésto la Wii U sale o sale”. Mostraron el Star Fox, el Zelda, el Mario Maker, el Captain Toad. Se remil jugaron con el Splatoon, la franquicia nueva y uno de los juegos más originales que salió en años. Mostraron muchísimas nuevas imágenes el SSB que se venía, el Hyrule Warriors y el Bayonetta 2. Tremendo, el año pasado después de esa presentación la única cosa que me preocupaba era mi billetera. La triste realidad es que ni con esa impresionante cartelera la consola alcanzó siquiera mínimamente las expectativas de la empresa ¿Y obviamente los directivos qué iban a hacer? Por mucho que nos guste pesar que nos hacen el aguante y que Reggie e Iwata llevan la N tatuada en el corazón, la realidad es que esos tipos tienen que pensar en cómo hacer guita y como recortar pérdidas. Y mal que nos pese, la Wii U es un aparato que le genera pérdidas a la empresa.

Llegamos entonces a la E3 de ayer, y de ahí en más como tomes los anuncios presentados ya corre enteramente por tus expectativas. Si esperabas más imágenes de Star Fox, muchos amiibos y algunos juegos con Mario en diferentes actividades deportivas tus ansias deben estar satisfechas hasta cierto punto. Si esperabas algo más debes estar como yo, con sensación de abandono. Todo lo que iba a pasar en torno a la E3 ya estaba decidido, y las pocas ventas de la Wii U en el último año habrán contribuido a que en ésta presentación Nintendo no se juegue a nada arriesgado. Porque miren lo que se anunció. Xenoblade Chronicles X, ya sabíamos. Super Mario Maker, ya sabíamos. Star Fox, ídem. Shin Megami Tensei X Fire Emblem lo mismo. Lego Dimensions, Yoshi’s Woolly World, Disney Infinity 3.0, tilde, tilde y tilde. Todos juegos que ya sabíamos que se venían, ninguna sorpresa. El único anuncio genuinamente nuevo fue el Mario Tenis. Un puto Mario Tenis. Eso no es solo no arriesgarse, es jugarla seguro a algo que ya lo das por acabado.


En lo personal, para mí la gran diferencia estaba en si presentaban un nuevo Metroid o no. Aclaro que cuando digo “nuevo Metroid” me refiero a un nuevo juego de aventuras con alta dosis de exploración, backtracking, en primera persona y desarrollado para Wii U. Sí Nintendo quería hacer un plataformas en 2D para la 3DS buenísimo. No lo hicieron. No hicieron nada de eso. Entregaron esa cosa que parece ser a la saga Metroid lo que los juegos de la Phillips CD-i son a The Legend of Zelda.



En la empresa saben que ayer la cagaron, aunque quizás no esperaban que la respuesta sea tan abiertamente negativa. Las declaraciones de Iwata de “tenemos un montón de imágenes del nuevo Zelda pero decidimos no mostrarlas” se sienten más como un control de daños que otra cosa. La misma impresión da lo que publicó en tuiter sobre que “vamos a escuchar lo que pide la gente”. Suena a promesa de político. Si realmente escuchan a la gente entonces saquen un Metroid en serio. El año que viene son 30 años de la primera aparición de Samus, lejos la heroína más importante del mundo de los videojuegos. Mi única expectativa es que se esté desarrollando en super secreto un nuevo juego y lo anuncien sobre la marcha. Para la Wii U, para la que viene, ya no me importa.  

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