Antes que nada quiero aclarar que ésta opinión es
enteramente en torno a la Wii U.
Esto va a estar difícil.
El problema de Nintendo se puede focalizar en la
presentación, pero esto en realidad viene hace rato, y es la crónica de un
fracaso anunciado.
Hace ya varios meses, quizás el año pasado no recuerdo bien,
se filtró la noticia de que Nintendo estaba trabajando en una nueva consola. Este
rumor, más allá de probarse luego como cierto, tenía además la validez de un
estamento obvio por ingenuo. O sea, por supuesto que Nintendo está trabajando
en una nueva consola. Todas las empresas lo están. ¿O acaso creen que los
departamentos de R&D de MS y Sony se fueron a dormir tras haber desarrollado
la PS4 y la XBOne? No. Apenas terminaron de sacar esas máquinas y ya estaban
pensando que pelotudeces meterles a la PS5 y la… XBTwo? Igual, la idea es que
es algo que por supuesto que va a suceder. Al margen del problema que esto causó,
que la gente se deje alarmar por la manipulación de los medios “la Wii U está
muerta. Nintendo prepara la próxima consola” era lo que los titulares más o
menos daban entender, la situación se agravó cuando los ejecutivos de la Gran N
reconocieron que de hecho en un futuro iban a anunciar la Nintendo NX, o DX, o
como se llame. Ese fue el proverbial clavo en el cajón de la Wii U, que ya
venía luchando con la pésima publicidad por sus bajas ventas. Para empeorar las
cosas por esas fechas se anunció que el nuevo Zelda, al que los nintenderos esperábamos
como a la segunda llegada del mesías, se iba a retrasar para el 2016.
A partir de ahí la situación cayó en un estado de
incertidumbre total en torno a la Wii U. Las opiniones y las suposiciones volaban
por todos lados. Que el Zelda se retrasó por que lo cancelaron. Que no lo
cancelaron sino que va a salir para la consola nueva. Que no, que va a salir
para la Wii U y la nueva como pasó con Twilight Princess, y así. Al final, los
optimistas le seguían haciendo el aguante a la consola, los detractores ya la
estaban enterrando, y los escépticos esperábamos que la E3 arrojase un rayo de
esperanza.
En el medio salió el Splatoon, y les voló la cabeza a todos.
Creo que ni en Nintendo se esperaban que el juego alcance la repercusión en
ventas que logró. Merecida por cierto. Pero lo que vendió fue el juego, no mucho
más consolas. Las ventas incrementaron algo, pero igual ya era tarde.
Y era tarde porque, acuérdense de la presentación de Nintendo
en la E3 del año pasado, cuando la empresa se jugó, arrojó todas las fichas y dijo
“con ésto la Wii U sale o sale”. Mostraron el Star Fox, el Zelda, el Mario
Maker, el Captain Toad. Se remil jugaron con el Splatoon, la franquicia nueva y
uno de los juegos más originales que salió en años. Mostraron muchísimas nuevas
imágenes el SSB que se venía, el Hyrule Warriors y el Bayonetta 2. Tremendo, el
año pasado después de esa presentación la única cosa que me preocupaba era mi
billetera. La triste realidad es que ni con esa impresionante cartelera la
consola alcanzó siquiera mínimamente las expectativas de la empresa ¿Y
obviamente los directivos qué iban a hacer? Por mucho que nos guste pesar que
nos hacen el aguante y que Reggie e Iwata llevan la N tatuada en el corazón, la
realidad es que esos tipos tienen que pensar en cómo hacer guita y como
recortar pérdidas. Y mal que nos pese, la Wii U es un aparato que le genera
pérdidas a la empresa.
Llegamos entonces a la E3 de ayer, y de ahí en más como
tomes los anuncios presentados ya corre enteramente por tus expectativas. Si esperabas
más imágenes de Star Fox, muchos amiibos y algunos juegos con Mario en
diferentes actividades deportivas tus ansias deben estar satisfechas hasta
cierto punto. Si esperabas algo más debes estar como yo, con sensación de
abandono. Todo lo que iba a pasar en torno a la E3 ya estaba decidido, y las
pocas ventas de la Wii U en el último año habrán contribuido a que en ésta
presentación Nintendo no se juegue a nada arriesgado. Porque miren lo que se
anunció. Xenoblade Chronicles X, ya sabíamos. Super Mario Maker, ya sabíamos.
Star Fox, ídem. Shin Megami Tensei X Fire Emblem lo mismo. Lego Dimensions,
Yoshi’s Woolly World, Disney Infinity 3.0, tilde, tilde y tilde. Todos juegos
que ya sabíamos que se venían, ninguna sorpresa. El único anuncio genuinamente
nuevo fue el Mario Tenis. Un puto Mario Tenis. Eso no es solo no arriesgarse,
es jugarla seguro a algo que ya lo das por acabado.
En lo personal, para mí la gran diferencia estaba en si
presentaban un nuevo Metroid o no. Aclaro que cuando digo “nuevo Metroid” me
refiero a un nuevo juego de aventuras con alta dosis de exploración,
backtracking, en primera persona y desarrollado para Wii U. Sí Nintendo quería
hacer un plataformas en 2D para la 3DS buenísimo. No lo hicieron. No hicieron
nada de eso. Entregaron esa cosa que parece ser a la saga Metroid lo que los
juegos de la Phillips CD-i son a The Legend of Zelda.
En la empresa saben que ayer la cagaron, aunque quizás no
esperaban que la respuesta sea tan abiertamente negativa. Las declaraciones de
Iwata de “tenemos un montón de imágenes del nuevo Zelda pero decidimos no
mostrarlas” se sienten más como un control de daños que otra cosa. La misma
impresión da lo que publicó en tuiter sobre que “vamos a escuchar lo que pide
la gente”. Suena a promesa de político. Si realmente escuchan a la gente
entonces saquen un Metroid en serio. El año que viene son 30 años de la primera
aparición de Samus, lejos la heroína más importante del mundo de los
videojuegos. Mi única expectativa es que se esté desarrollando en super secreto
un nuevo juego y lo anuncien sobre la marcha. Para la Wii U, para la que viene,
ya no me importa.

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